Desorden, inconsistencias y malestar: ¿por qué hubo problemas en la vacunación de médicos que luchan contra el COVID–19?

Desorden, inconsistencias y malestar: ¿por qué hubo problemas en la vacunación de médicos que luchan contra el COVID–19?

En diferentes regiones del país hubo desorden para la inmunización de personal sanitario. Un padrón nacional deficiente es una de las principales razones de la desorganización. Contraloría y la Defensoría del Pueblo pidieron tomar acciones.

La tarde del jueves 11 de enero, dos días después del inicio de la vacunación contra la COVID–19 para los trabajadores sanitarios de todo el país, los médicos del Hospital Regional de Huacho recibieron en sus ‘whatsapp’ un mensaje del director del centro de salud, Juan Carlos Nicho Virú.
“No es momento de buscar culpables. En siete días llegará el otro lote de vacunas y todos en general seremos vacunados. Sigamos unidos por el sendero que nuestra orden médica y profesión nos da. […] [Ustedes] son la esperanza de las personas con COVID–19, mis respetos y admiración. No bajemos la guardia”.

En el hospital de Huacho se viven días tensos. Al menos 11 médicos y decenas de profesionales de la salud –enfermeras, técnicos, entre otros– destacados al tratamiento y cuidado de pacientes con la enfermedad no recibieron la primera dosis de la inmunización, mientras que personas que no están en la primera línea de batalla contra el virus sí formaban parte de la lista de vacunación.


Por ello, enviaron un oficio a Nicho Virú en el que solicitaban que “a la brevedad posible se nos considere como prioridad del padrón de vacunación”. Este Diario intentó comunicarse con Juan Carlos Nicho, pero no respondió nuestros mensajes.

–Un problema estructural–

En el Perú, los hospitales adscritos al Ministerio de Salud (Minsa), como el de Huacho, almacenan su información –incluida la del personal que trabaja en ellos– en el Registro Nacional Del Personal de la Salud (Inforhus). Los datos son actualizados periódicamente por el área de recursos humanos de cada centro de salud.

En teoría, así debería funcionar el sistema. Pero la realidad es otra: en la base de datos de Inforhus es común encontrar información desactualizada varios meses. En una situación crítica como la que atraviesa el sector por la pandemia, las falencias se hacen más evidentes.


Para la elaboración de los padrones de vacunación se recurrió, en el caso de hospitales del Minsa, a la mencionada base de datos. El resultado fue predecible: en la lista del hospital de Huacho, por ejemplo, figuran médicos que dejaron de trabajar en la institución desde hace varios meses y otros que no tienen interacción con infectados por la COVID–19.

En Arequipa, la directora del Hospital Goyeneche, Mirta Oporto Vargas, decidió no utilizar el padrón enviado por el Ministerio de Salud para la vacunación de los profesionales de la salud y otros trabajadores. “La lista [que recibimos] estuvo mal formulada. Nosotros hemos colocado solo al personal que trabaja en las áreas críticas. Lo hemos notificado a la Gerencia Regional de Salud”, dijo el domingo a El Comercio.


Oporto Vargas detalló que en la institución trabajan 1.400 personas, de las cuales 774 han recibido la primera dosis de inmunización. “Nuestra lista incluye a personal de admisión, caja, limpieza, seguridad, porque también son de primera línea. […]Hay reclamos, claro, porque todos quisieran ser vacunados. A mí todavía no me ha tocado la vacuna, porque no soy del grupo de mayor riesgo”, agregó.


De acuerdo al Minsa, en la etapa inicial de primera fase de vacunación se distribuyeron 141.367 dosis, de las cuales 98.728 –casi 70% del total– fueron para instituciones a cargo del propio ministerio y de los gobiernos regionales.

–En primera línea–

La semana pasada, un grupo de médicos residentes del Hospital Nacional Guillermo Almenara, adscrito a Essalud, organizaron un plantón en el frontis del local, debido a que no fueron incluidos en la vacunación a pesar de que la mayoría de ellos trabaja con pacientes infectados con la COVID–19.


Un residente es aquel médico que gana una plaza en un hospital para hacer una especialidad. “Ellos trabajan en todas las áreas [del hospital Almenara] y apoyan un montón mientras están ahí. En la primera ola, por ejemplo, todos los residentes entraron a trabajar con pacientes de COVID–19”, relató a El Comercio un experimentado médico del mencionado centro de salud.

Tras los reclamos, el último fin de semana fueron vacunados 364 de los 395 residentes del hospital Almenara.

Compartir:

Send a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *