El mercantilismo político y de la salud destruyen a EsSalud

Este quinquenio de gobierno que está por concluir ha tenido 2 períodos bien definidos, el primero conducido por el presidente constitucional electo, Pedro Castillo, cuya característica principal fue su comportamiento errático, sin objetivos de desarrollo social. Su lema “no más pobres en un país rico” solo sirvió para que los “pobres” de su entorno vieran la riqueza del país en beneficio familiar o amical; su mandato terminó sin pena ni gloria, y en la cárcel. El segundo período igual de destructivo para la sociedad, con un gobierno dominado y sostenido desde el Congreso por 5 partidos políticos: Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Podemos, Somos Perú y Perú Libre, los 3 gobernante encargados de la presidencia en este período, Boluarte, Jerí y Balcázar, solo han sido peones o monigotes, producto de esa componenda parlamentaria llamada en los medios como “el pacto mafioso”.
EsSalud no ha estado ajena a ello. En esa repartija del poder EsSalud en este último quinquenio ha estado a expensas de ese mercantilismo político, que ha traído como consecuencia 9 presidentes ejecutivos en menos de 5 años, esto es un desastre por donde se le mire. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya ha manifestado los serios problemas en la gobernanza y en el modelo de atención y gestión en EsSalud; poco le ha valido al gobierno y a las autoridades estas observaciones.
De la misma manera como tenemos encargados de la presidencia de la república que han actuado como títeres, igual hemos tenido presidentes ejecutivos en EsSalud que han actuado como títeres a expensas los intereses de políticos mercantilistas o empresarios mercantilistas sirviéndose de los recursos económicos de EsSalud, que son de los asegurados, no son del gobierno, para privilegiar actos demostrados de corrupción. Ejemplo, la licitación internacional para la adquisición de suero fisiológico a un precio sobrevalorado 4 veces superior que en el mercado nacional que ha sido materia de intervención de la fiscalía. La compra de Factor VIII, la compra de Factor IX son procesos de adquisiciones también cuestionados. Poco les importa lucrar con el dinero de los asegurados, aun cuando ello conlleve a un marcado desabastecimiento de medicamentos, el peor de toda la historia de la seguridad social en nuestro país.
En esa misma línea están las Asociaciones Público-Privadas (APP) de Piura y Chimbote, y las recientes adendas de Asociaciones Público-Privadas de la Torre Trecca, la que se pretende hacer con SALOG; y la innecesaria adquisición de equipos de cirugía robótica. Todos estos procesos favorecen más a intereses mercantilistas, por los cuales EsSalud estaría pagando 2 o 3 veces más de los costos reales. Claro las “leyes del mercado” son una justificación, pero si hay sobrevaluación demostrada ello sería corrupción.
(*) Secretario General del Sindicato Nacional de Médicos de la seguridad social.

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