En EsSalud los establecimientos de salud están organizados en redes asistenciales; cada una cuenta con un hospital base o cabeza de red, que viene a ser el centro asistencial de mayor complejidad de la red. En el departamento de Lima y la Provincia Constitucional del Callao existen 3 redes asistenciales que toman el nombre de los hospitales base: Almenara, Rebagliati y Sabogal.
Estas redes tienen una característica que a su vez constituye la mayor debilidad: un hospital base o cabeza de red “fuerte”, con establecimientos de salud periféricos que forman parte de la red, “débiles”. La población asegurada, ante la poca capacidad de resolución de los hospitales periféricos, acude al hospital base buscando solución inmediata por la puerta que siempre se encuentra abierta: las emergencias.
En las emergencias de los hospitales, la demanda de atención viene creciendo exponencialmente y los recursos asignados son limitados. En los grandes hospitales de la seguridad social —Almenara, Rebagliati y Sabogal— no menos de 1000 pacientes acuden diariamente a los servicios de emergencia, superando largamente los recursos humanos necesarios para brindar la atención.
Más del 20-30 % de las atenciones de emergencias muy bien podrían ser atendidas por consulta externa, siempre y cuando exista la oferta suficiente de consultorios. Este es el primer escollo que debe ser superado por cualquier gestión: incrementar los turnos de atención en consulta externa, aprovechando la capacidad ociosa de los consultorios que actualmente existe. Por cada consultorio físico se pueden realizar hasta 3 turnos de atención de consulta externa por día. Esto sucede en los establecimientos periféricos; pero en los hospitales cabeza de red, que tienen mayor capacidad operativa, aún hay capacidad ociosa importante por aprovechar, porque solo utilizan 2 turnos de consulta externa.
¿Qué hacer? Descentralizar y fortalecer las redes asistenciales. Actualmente en EsSalud todo está hipercentralizado. El director de Tumbes, o de Tacna, o de Iquitos, o de cualquier red asistencial, no puede tomar ninguna decisión en cuanto a mejoramiento de infraestructura o equipamiento si no se cuenta con la venia del presidente ejecutivo o de cualquier autoridad de EsSalud en Lima.
En la reciente visita al Cusco se evidencian los mismos problemas de infraestructura, falta de equipamiento, falta de recursos humanos, colapso de las emergencias y desabastecimiento de medicamentos y reactivos de laboratorio, igual que en cualquier otro establecimiento de salud. Tiene que haber una descentralización efectiva, tanto del presupuesto como delegación de funciones y responsabilidades a los gerentes de red y directores de hospitales; no pueden ser meros tramitadores, como una mesa de partes.
Evidentemente, hay que cuidar de los vicios centrales de mala gestión y corrupción, sin llegar a los extremos que actualmente suceden en el Ministerio de Salud, donde muchos gobiernos regionales en salud se han convertido en verdaderas autarquías y antros de corrupción.
Soluciones hay, lo que faltan son decisiones, que esperamos que esta nueva gestión implemente… sin dispendio de recursos.





