No toda inversión en construcción es necesariamente buena; hemos visto puentes con menos de cinco años de construcción que han cedido y ya no sirven. Construir hospitales es una responsabilidad mayor, considerando que son estructuras complejas, y un elemento central en la planificación de hospitales es su funcionalidad, que permita que los usuarios, pacientes con limitaciones físicas de diversas causas (cardiacas, renales, traumatológicas, etc.), puedan desplazarse de una manera fluida, con cercanía de los servicios y sin riesgo en su desplazamiento.
En EsSalud, en el Hospital Almenara, se construyó un edificio para la nueva emergencia en el extremo posterior del complejo hospitalario, y un edificio para la atención de consulta externa frente al hospital, para lo cual hay que atravesar la calle García Naranjo. Hay pacientes internados en las áreas de emergencia y hospitalización que requieren un procedimiento, por ejemplo, audiometría (por un trauma acústico). El equipo para este examen está en el edificio de consulta externa, y para ese solo procedimiento el paciente tiene que ser trasladado en ambulancia. Esto es esperar dos horas para que venga la ambulancia y lo traslade a otro local que está solo a 100 metros de distancia. Todo ello conlleva pérdida de tiempo e inversión absurda de recursos —chofer, enfermero, ambulancia— que puede evitarse si hubiera una mejor planificación al construir hospitales.
Otros ejemplos de disfuncionalidad son la ubicación de los archivos de historias clínicas en el sótano de una cochera, porque nunca se planificó este ambiente; o desde la época del Covid-19, un ambiente de hospitalización en el área donde estaba la canchita de fútbol, externa al hospital. Literalmente nos gana la provisionalidad, y lo que es temporal se hace permanente.
Lo sucedido en el Hospital Almenara es un ejemplo de lo que no se debe hacer, y podemos seguir citando más ejemplos de un hospital disfuncional. ¿Puede corregirse? Sí, depende de la capacidad de las autoridades.
La Red Prestacional Almenara podría dar un salto trascendental en la atención a los asegurados si trabaja y planifica un verdadero complejo hospitalario donde se ubican los hospitales Voto Bernales y San Isidro Labrador. El seguro social podría evitar gastar 400 millones de soles en el negociado de la Asociación Público Privada de la Torre Trecca, y revertirlos al financiamiento de este complejo hospitalario, garantizando y mejorando la atención de un millón y medio de asegurados, muchos más de los que se atenderían en Torre Trecca, y descongestionando la sobrecargada atención del emblemático Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen.
(*) Secretario General del Sindicato Nacional de Médicos del Seguro Social – SINAMSSOP





